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Más de 150.000 personas festejan el ‘Rocío Chico’ PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Viernes, 24 de Agosto de 2007 15:10

  La aldea de El Rocío celebró la tradición conocida como el ‘Rocío Chico’, con la que los almonteños agradecen a la Virgen del Rocío su “intercesión” para librarlos de la invasión del ejército francés. Además, la Hermandad Matriz aprobó donar 6.000 euros para los damnificados por el terremoto de Perú.

Unas 150.000 personas se encontraron en la aldea de El Rocío, en Almonte, para celebrar el ‘Rocío Chico’, en el que la Hermandad Matriz almonteña ha aprobado donar 6.000 euros para los damnificados por el terremoto de Perú.

Así lo anunció la Hermandad Matriz, que indicó que el obispo de Huelva, José Vilaplana Blasco, que ofició la eucaristía de la celebración, comunicó a los asistentes su partida hacia el Perú, para visitar los sacerdotes misioneros onubenses que trabajan en ese país.

Finalizada la eucaristía, la junta de Gobierno de la Hermandad Matriz, reunida de urgencia, aprobó conceder una ayuda de 6.000 euros, que se ofreció al obispo para que la hiciera llegar en su visita a los misioneros en Perú.

Los cultos del ‘Rocío Chico’, que duran tres días, continuaron con la celebración de la solemne Función, en que la Hermandad Matriz renovó el voto de acción de gracias que formuló el pueblo de Almonte en 1813, para, a continuación, celebrar la procesión eucarística por los alrededores del Santuario.

Según la tradición, en 1813 un alto mando del ejército francés que había tomado el pueblo se instaló en Almonte y estableció allí su cuartel general, desde el que amenazaba al pueblo con incendiarlo y pasar a sus habitantes a cuchillo.

Ante esta situación, un grupo de almonteños le mataron de un disparo a través del portón de su casa, un hecho que fue conocido por un mariscal francés que se encontraba en la vecina localidad de La Palma del Condado y que decidió arrasar el pueblo y matar a sus habitantes, una vez que llegaran 800 infantes.

Los almonteños se encomendaron a la Virgen del Rocío, que estaba en la Parroquia de Almonte, para que les protegiera y, según cuenta la leyenda, los infantes franceses nunca llegaron y, simplemente, se hizo prisionero al alcalde que al día siguiente fue liberado.

Para reconocer la gratitud a la Virgen decidieron hacer un voto formal y expreso de pasar la madrugada del 19 de agosto de ese año y de todos los venideros en la Ermita de Nuestra Señora del Rocío, cantando una solemne misa de acción de gracias.

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